viernes, 15 de noviembre de 2013

Pawn de David A Armstrong

Moviendo las piezas sobre el tablero

El experimentado  fotógrafo de cine David A Armstrong se puso de tras de las cámaras como director y la verdad que no le fue tan mal. Su opera prima "Pawn" (en ingles peón de ajedrez) es un  filme de acción bien hecho que entretiene y que ofrece algunas aristas interesantes. Sin ser un filme magnífico, "Pawn" se las ingenia para mantener el interés del espectador gracias un sólido guion y a una estructura entrecruzada, con tiempos que van y vienen entre el pasado y el presente y con puntos de vista diferentes. Eso hace que "Pawn", haciendo gala de su nombre, se asemeje a una jugada de ajedrez y se pueda disfrutar como un producto que ha sido pensado y articulado desde la concepción misma del juego de estrategias, con giros argumentales, acción, y por sobre todo mucha tensión dramática. Es como si Garry Kasparov hubiese puesto algo de su magia en la construcción del guión que muy sabiamente elaboró Jay Anthony White.

La historia  gira en torno al bar de Yuri, un mafioso de origen ruso que maneja el crimen organizado de la zona, con mucho poder y que ve como su fachada comercial es invadida por una pandilla de ladrones que toman como rehenes a los mozos, encargado, clientes y al propio Yuri con la intensión de robar la caja fuerte que tiene un temporizador y que recién se podrá abrir a la media noche. Pero "Pawn" va mas allá de esa anécdota, porque lo que parece ser no lo es y todo resulta en una trama de traiciones, policías corruptos y un ex convicto que esta intentado rehacer su vida y se ve envuelto en el problema por estar allí en el momento equivocado.

Con un elenco que incluye a Ray Liotta, Forest Whitaker, Sean Faris, Michael Chiklis y Nikki Reed y con solvencia narrativa, solidez argumental, aunque el filme termine cayendo en algunos cliché del género, "Pawn" se deja ver con placer porque atrapa desde los primeros segundos y uno automáticamente se involucra con la acción y con los personajes, haciendo que cualquier desliz que pueda tener la trama pase desapercibido.

Armstrong demuestra que no solo es un excelente y exitoso director de fotografía con títulos como gran parte de "El juego del miedo" y varias series de Tv, sino que también amerita dotes de ser un buen narrador de filmes de acción. Para ver en casa con amigos y pasar un buen rato.

martes, 22 de octubre de 2013

El conjuro de James Wan

Con el ojo puesto en la taquilla

Ver una película lleno de expectativas no es la mejor opción. Generalmente estás terminan cayéndose desde lo mas alto de nuestro apresurado juicio, provocando que el filme en cuestión no se disfrute plenamente. Y esto es lo que me paso con "El conjuro" de James Wan. La vi con grandes expectativas. La critica y el boca a boca hablaban de una muy buena película de terror, así que me dispuse a verla condicionado por todo lo que había escuchado y leído al respecto. Craso error.  La verdad que no me asuste en ningún momento, no me inquieto mas que en algún que otro pasaje y hasta me aburrió bastante. Era lógico, mis expectativas estaban puestas en la cima y me imaginaba que iba a ver un filme sorprendente, diferente, aterrador, y por supuesto nada de eso se cumplió.

"El conjuro" es un filme bien hecho, pero que nada aporta al género como para haber sido tan sobrevalorado. La verdad esperaba más y termine defraudado. No es que "El conjuro" sea una mala película, simplemente es una mas entre las tantas que se hacen sobre casas embrujadas, maleficios y posesiones diabólicas, incluso la serie de Discovery Channell "Puertas de ultratumba", que toma casos reales y los recrea, me ha asustado mucho mas.

La mayoría que ha visto el filme dicen que se murieron de miedo, es probable que así sea, pero lo que es a mi, no me movió ni un pelo. ¿Por que no me asuste como otros lo hicieron? Creo que la respuesta esta en dos factores, que conjugados, hicieron que no se lograra en mí, el efecto buscado por el director y los productores. Lo primero, es que soy un fervoroso amante  del cine de terror y he visto infinidad de películas sobre  el mismo tema, eso hace que uno esté entrenado en los cliches del género y pueda anticiparse al susto y la sorpresa. Hay que ser muy hábil para engañar a un ojo avezado en este tipo de filmes. Segundo, la historia esta basada en hechos reales ocurridos a la familia Perrone en la década del 70 y documentados por el matrimonio Ed y Loraine Warren, dos reconocidos demonólogos que han investigado cientos de casos de posesiones y casas embrujadas. Y aquí esta el problema, el tratamiento que el director le dio al filme, se aleja de cualquier terror real posible. Todo esta hecho en base a los mecanismos de la industria. No conozco cabalmente la historia verdadera, pero es probable que el  setenta por ciento de lo que se muestra en la película no haya existido y que muchas escenas en donde se aparece la monstruosa mujer sean armadas para generar el efecto buscado y no se hayan materializado en la realidad de esa manera. Por lo tanto ver una película sobre sucesos reales pensada desde la mas pura imaginería del cine me rompió los códigos mentales con los que me había predispuesto a verla.

¿Por que "El exorcista" de William Friedkin aún hoy sigue siendo aterradora e inquietante? Porque esta pensada desde lo real, y es esa mirada desde afuera, casi como un espectador involuntario, lejos de todo artilugio, lo que la ha convertido en un clásico del cine de terror y en imbatible por donde se la mire. Y eso es lo que le falto a "El conjuro", esa otra visión que interprete el suceso real y lo recree, con un ojo puesto en la historia y con otro puesto en la taquilla. Wan y los productores parecen haberse quedado tuertos, porque solo pusieron el ojo en la boletería. Una lastima.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Susan Miller

La guionista y productora Susan Miller nos habla en este breve video realizado por ALMA el Sindicato de guionista de España sobre algunas cuestiones relacionadas a su actividad. Realmente imperdible. Pueden ver mas en la web http://audiovisual.sindicatoalma.es/


martes, 10 de septiembre de 2013

Los diarios de la polilla de Mary Harron

Amor vampiro

La directora Mary Harron (American psycho) vuelve después de un tiempo sin filmar con un filme de horror disfrazado, ya que en sus casi 90 minutos la acción transcurre entre el amor de dos adolescentes de  una institución  escolar  solo  para mujeres y la misteriosa aparición de una nueva alumna, que cambiará todo el entorno educativo y en especial la vida de Rebecca.

Rebecca y Lucy viven su amor tras las paredes del riguroso internado femenino hasta que aparece Ermessa que  como  el personaje de Carmilla (1872) la novela  Gótica  de Sheridan Le Fanu, viene alimentarse de la sangre de las adolescentes.

La clave del filme es Carmilla,  y el filme vendría  a ser como una versión moderna de la novela, aunque no esta basada en el libro de Le Fanu, sino en la novela de  Rachen Klein. Lo que sucede es que uno nunca sabe si en realidad Ermessa es una verdadera mujer vampiro que viene por el alma de Lucy (nombre que alude a un personaje de otra novela gótica como es Drácula de Bram Stoker, quien se inspiró en la obra de Le Fanu) o si está en la mente de Rebecca, que ve en Ermessa una potencial competidora  por el corazón de Lucy, puesto que todo empieza después de que en una clase de literatura se lee y se habla sobre Carmille. Tampoco sabemos si las muertes y situaciones de aislamiento por las que va pasando Rebecca son causadas en realidad por Ermessa o por ella misma.

El filme navega a dos aguas y no termina de ser ni una cosas ni la otra, como película de amor lésbico no alcanza para sostenerse y como filme de horror gótico no asusta demasiado. El oficio de la directora Mary Harron no basta para sortear los huecos que tiene el guión en ese aspecto. La indefinición que genera la historia creo que es lo que mas molesta y perjudica el resultado final. Pese a todo el filme se deja ver y puede ser tomado como una nueva y moderna vuelta de tuerca sobre los orígenes del vampirismo.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Todos tenemos un plan de Ana Piterbarg

A la deriva

La crítica, y en especial la cinematográfica, suele ser muchas veces lapidaria, injusta y porque no movida por ciertos intereses que van desde lo económico hasta la necesidad de posicionar un determinado producto audiovisual en el mercado. Con la película de la directora Argentina Ana Piterbarg, la mayoría de la crítica especializada, salvo algunas excepciones, ha sido muy dura con su primer largometraje de ficción Todos tenemos un plan  y la verdad que no se merecía tan bajas calificaciones y tan duros comentarios.

El filme, una coproduccion entre varios países entre los que están España y Argentina como principales y con distribución de la Fox es  mas que interesante en su planteo argumental y mucho mas en su resolución audiovisual. Piterbarg demuestra que, ademas de ser una excelente directora de Tv, (Campeones, Malandras, Loco por ti entre otras producciones) es una gran narradora de cine. En Todos tenemos un plan toma la idea del cambio de identidad y uno no puede remitirse a esa joya del cine que es El pasajero de Michelangelo Antonioni con Jack Nicholson y la verdad que al ver la película de Piterbarg las comparaciones son inevitables. Afortunadamente, el tempo narrativo que la directora le impone al filme, mas los escenarios, la mayoría esta filmada en la zona del Delta Argentino, hacen que las imágenes de El pasajero aparezcan en la mente del espectador, y critico en es te caso, que ha visto mucho cine. 

Piterbarg cambia desierto por río. Lo seco e inhóspito por lo húmedo y ominoso y crea un filme que parece estar atado a una cuerda elástica que se va tensando con el correr de los minutos. Pero esa tensión no la da la trama, sino los personajes, abandonados en medio de un ambiente tan desolador como el desierto de El pasajero y que obligados por las circunstancias viven una vida a la deriva, sin rumbo, forzados por el destino, como si fueran personajes salidos de alguna historia de Horacio Quiroga.

Con Viggo Mortenesen a la cabeza, quien interpreta a dos personajes, Pedro y Agustín, dos hermanos gemelos, uno bueno y uno malo por ponerlo en un extremo común y cuyas vidas han ido por caminos distintos, un siniestro y perturbador Daniel Fanego en el rol de Adrián, una brillante Sofia Gala Castiglione como la sumisa Rosa y una solida Soledad Villamil, aunque para mí en un papel que no le saca provecho, Todos tenemos un plan termina siendo un interesante producto para ver, si con algunos detalles de guión que se podrían haber ajustado, pero con una impronta narrativa y visual muy elogiable por parte de la directora y su equipo técnico, que logra un filme moroso en su desarrollo pero no menos inquietante.

Como en El pasajero, el personaje asume la identidad del otro y también su historia y su pasado, aunque esta "nueva vida"  tenga la inexorable carga de un cruel destino, del que no puede escapar.

domingo, 11 de agosto de 2013

Arturo Ripstein

"Me gustan los sobrevivientes. Los personajes marginales. Las situaciones y las escenas donde mis criaturas están al final de sus fuerzas. Y siguen y siguen y siguen." Arturo Ripstein

Un artista de la marginalidad

El cineasta mexicano Arturo Ripstein nació en México el 13 de diciembre de 1943. Desde muy joven comenzó su carrera en el cine. Se inició como actor y ayudante de dirección en  varias películas. Es hijo del productor Alfredo Ripstein, quien lo familiarizó desde pequeño con la cinematografía mexicana. Según sus propias palabras, nunca pudo, ni quiso, dedicarse a otra cosa y mientras transitaba la adolescencia comenzó a definirse como realizador de cine. Por aquellos tiempos no existían escuelas de cine que le pudieran dar una formación en la materia, por lo que su aprendizaje consistió fundamentalmente en estar presente en los sets y ver filmar a viejos directores del cine mexicano y extranjeros.

Cuando tenía quince años presenció el rodaje de “Nazarín” (1958) y así  fue como descubrió al gran director de cine Catalán Luis Buñuel, con quien desarrolló una estrecha relación maestro-alumno. Numerosas biografías aseguran que Ripstein fue asistente de dirección de Luis Buñuel en “El ángel exterminador”, pero Ripstein se encarga de desmentirlo en una entrevista, sin dejar de reconocer  su estrecha relación e influencia que tuvo el maestro catalán en su cine.

En 1965, a los 21 años y gracias a la ayuda de su padre, dirige su primera película, “Tiempo de morir”, a partir de un guión  escrito por Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, dos de los más reconocidos escritores latinoamericanos. 

Durante los años setenta, Ripstein se consolidó como director e inició una de las etapas más fructíferas de su carrera, la cual incluye tres de las películas más importantes del cine mexicano contemporáneo: “El castillo de la pureza” (1972), “El lugar sin límites” (1977) y “Cadena  perpetua” (1978).

En 1985, después de varias producciones no muy fructíferas en lo económico, conoció a la escritora Paz Alicia Garciadiego, quien se convertiría en su esposa y principal guionista de sus filmes. La incorporación a su vida y a su cine de Garciadiego le abrió la posibilidad de expresarse sobre la soledad de las almas y la imposibilidad de cambiar la propia naturaleza, temas hoy recurrentes a lo largo de toda su filmografía. La combinación Ripstein - Garciadiego permite aludir a la teoría de la doble articulación del cine. La primera es la historia que el filme cuenta, la segunda es el relato fílmico de esa historia. La primera articulación depende del guionista y de su imaginación, la segunda corresponde al director, y es sólo entonces que podemos hablar de “estilo”, de “cine de autor”, de “originalidad” cinematográfica. La mejor combinación posible es la que junta la mejor historia concebida y la narrativa mejor realizada, fenómeno que en el caso de Ripstein ha ido repitiéndose desde 1985 en cada uno de sus filmes. Esto se puede apreciar particularmente en "El castillo de la pureza" (1972), "Principio y fin" (1993), "La reina de la noche" (1994) y "Profundo carmesí" (1996).

Desde entonces han trabajado juntos en la mayoría de sus largometrajes entre los que se encuentran “Mentiras piadosas” (1988), “La mujer del puerto” (1991), “Principio y fin” (1993), “La reina de la noche” (1994), “Profundo carmesí” (1996), “El evangelio de las maravillas” (1998), “El coronel no tiene quien le escriba” (1999), “Así es la vida” (2000) y “La perdición de los hombres” (2000) entre otros. En todos ellos es muy difícil saber dónde empieza y dónde termina la colaboración entre director y guionista ya que Garciadiego escribe en consulta permanente con Ripstein. No hay un ejemplo similar ni comparable en el cine de una simbiosis tan profunda y enriquecedora como la de estos dos artistas. Sobre el trabajo realizado junto con su compañero, Paz Alicia  Garciadiego dijo: “Tenemos una visión del mundo similar. No es la suma de dos visiones, hay una parte de él y otra que es mía y se combinan. A los dos nos interesan las mismas historias y tenemos el mismo tono para contarlas”

El uso frecuente del plano-secuencia se ha convertido en su herramienta principal para la puesta en escena. Esta característica, basada en la necesidad de plasmar sus historias fuertes con el mayor rigor dramático, ha hecho que sea un director controvertido. Ripstein no es un director de medias tintas, puede ser amado y odiado por muchos, pero nunca ignorado. Algunos críticos han calificado a sus filmes como lentos, sombríos y depresivos; y esto sin duda es así. La mirada del mundo está puesta ahí, en lugar donde más nos duele. A Ripstein no le interesan otras cuestiones que no estén ligadas con la condición humana. Los padecimientos, las miserias y la lucha diaria por sobrevivir en una sociedad caníbal que devora a sus propios miembros, son elementos que Ripstein maneja con perfección de cirujano. Su cine, es en alguna medida, la metáfora de una Latinoamérica desangrada por reiterados procesos de devastación foráneos, que dejaron su marcan en la desigualdad social y la falta de inclusión de grandes sectores populares.

En las películas de Ripstein se vislumbra un estilo propio, personal e intransferible, que se ve materializado en las constantes obsesiones que componen un conjunto de rasgos que son en definitiva los que lo identifican como un creador de pesadillas cotidianas. Sus diversas historias mantienen fuertes puntos de unión entre todas ellas y  han ido poco a poco configurando la huella de una construcción mayor, que es en definitiva, la visión de un artista. Así, en el cine de Ripstein, la historia y la forma precisa de contarla, el qué y el cómo, se implican y determinan mutuamente y son por tanto indivisibles.

Para Arturo Ripstein  la naturaleza de su cine está en transformar en imágenes en movimiento, lo que inicialmente fue concebido como verbo-palabra, es decir hacer visual lo que es verbal. La idea, que bien puede resumir las búsquedas estéticas y narrativas del autor, denota, además, el camino que sigue todo su proceso de creación. Si el lenguaje estructura el pensamiento y por tanto conforma el concepto del mundo, el lenguaje fílmico de Ripstein será la expresión esencial de su forma de ver y concebir ese mundo.

Su relación con la literatura

Se podría decir que antes de ser  director de cine Ripstein es un fervoroso lector, lo que lo ha llevado a tener una relación muy particular entre cine y literatura al punto de utilizar destacadas novelas  o trabajar con reconocidos autores. Ripstein tiene en su mirada la pasión de hacer cine con la capacidad de disfrutar siempre una buena novela. Va de las novelas al cine y a cada regreso aporta una nueva lectura cinematográfica de la literatura y una visión literaria distinta de las películas. Va de Conrad a Rulfo, de Leñero a Austen, de Nabokov a García Márquez y en su última película, de Flaubert a Paz Alicia Garciadiego.

Tres años después de su debut como director, dirige “Los recuerdos del porvenir”, sobre la novela de Elena Garro. Su primera película internacional es “Foxtrot” (1975) con el escritor H.A.L. Craig, a la que siguen una serie de adaptaciones brillantes. Esta primera etapa de la trayectoria de Arturo Ripstein estuvo marcada por la filmación de guiones de autores como José Emilio Pacheco, "El castillo de la pureza", (1972), José Donoso, "El lugar sin  límites" (1977), “La seducción” (1979) en colaboración con Carlos Castañón, Manuel Puig, "El otro" (1984), Vicente Leñero, "El Evangelio de las Maravillas" (1998)   que culminan en “El imperio de la fortuna” (1985), brillante adaptación de Juan Rulfo, con la que logra un éxito internacional que aumenta posteriormente con “Principio y fin” (1993), adaptación de la novela del egipcio Naguib Mahfuz y “El Coronel no tiene quien le escriba” (1999) sobre la novela de Gabriel García Márquez, “Así es la vida” (2000) donde toma la obra teatral “Medea”  de Erúpides para re elaborar el mito y “Carnaval de Sodoma” (2006) sobre la novela de Pedro Antonio Valdez. 

Su último filme “Las razones del corazón” (2011) es una versión libre de la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert. Abarca los capítulos que van desde la debacle física y espiritual de Emma Bovary hasta su suicidio, y surge del interés en trabajar sobre el recuerdo, sin hacerlo minuciosamente sobre el texto.Amada y compadecida por diversas generaciones desde que Gustave Flaubert la diera a conocer por entregas en la Revue de Paris en 1865, la figura de Emma Bovary se antoja tan rica como contradictoria. Su vida y su actitud quieren ser de vanguardia y compendio de la liberación de la mujer y la conquista del placer femenino, pero al mismo tiempo su esclavitud a las pasiones no le permite romper esa dependencia y sumisión respecto a los hombres. Esta imposible convivencia es la que expresa “Las razones del corazón” con admirable sutileza, manifiesta en la gran interpretación de Arcelia Ramírez y en un guión que hace brillar las paradojas del amor.

Es interesante hablar de "Tiempo de morir", su primera película realizada en 1965 partir de un guión de Gabriel García Márquez  y Carlos Fuentes, porque de alguna manera muestra algunos aspectos que se irán repitiendo a lo largo de toda la obra del autor. Tiempo de morir sorprende además, por la claridad con que, a pesar de sus 21 años, expone ciertos contenidos complejos y por tener una factura formal de excelente nivel técnico. Desarrollada como western, Tiempo de morir, rompe con el modelo del héroe norteamericano muy utilizado por el género en filmes de John Ford (1894–1973) o Henry Hathaway (1898–1985), para elaborar la figura del anti héroe, aquel que ya ha pagado su deuda con la sociedad, que lo ha perdido todo y que solo quiere vivir en paz.

El filme cuenta la historia de Juan Sayago, que sale de la cárcel tras 18 años de encierro sólo para enfrentarse a la venganza de los hermanos Trueba, hijos del hombre que él mató. Los intentos de Sayago por construir una nueva vida en paz son en vano. Luego de soportar pacientemente las provocaciones del mayor de los hermanos, a Sayago no le queda otra que enfrentarse a él en duelo y lo mata. El más joven, que sin saber quién es, ha hecho de Sayago una especie de maestro y padre a la vez, se ve obligado a matarlo por la espalda. 

Utilizando la tragedia, un género que le es afín y con el que se siente más que cómodo, Ripstein construye una historia en donde el destino aparece como una fuerza suprema, fatal, que es imposible eludir o cambiar (características  principales de la tragedia) La metáfora del encierro, aun dentro de ámbitos abiertos, la cárcel es la garantía de vida para Sayago mientras que la libertad, es enfrentarse a su inexorable destino, está constantemente presente a lo largo del filme. El manejo de cómo va armando paralelamente una trama que cierra y ata los todos cabos sueltos entre personajes y circunstancias es verdaderamente importante de destacar, Vasta citar algunas partes del filme como para entender lo que se está diciendo: Sayago asume el 
papel del padre que él mató para el joven Trueba; la cruz frente a la que vemos por primera vez sobre el rostro de Sayago es donde morirá; Trueba padre supuestamente fue muerto por la espalda y por la espalda 
Sayago será asesinado. Como vemos, piezas de un rompecabezas que terminan encajando a la perfección.

Con tan solo 21 años, Ripstein, lejos de buscar la seguridad en una resolución convencional, decide tomar los riesgos como los hace un vaquero cuando  se monta en un toro salvaje y se larga a manejar la narración con una fuerte predominancia de planos-secuencia muy largos y una cámara muy móvil, la cual está perfectamente empelada porque establece con rigor narrativo los puntos de vista de los personajes. 

Un ejemplo es la difícil escena en que Sayago, a pie, es atacado por Trueba a caballo. La cámara sigue a los personajes en la acción mientras va armando alrededor de ellos una imbricada red con diferentes objetos que define su espacio y capta su sensación de confinamiento incluso en lugares abiertos.
Guillermo Granillo.

Es oportuno hablar de uno de sus filmes más emblemáticos en la filmografía de Ripstein como es “Profundo Carmesí”  y hacer una comparación con su primera película “Tiempo de Morir” Aquí Arturo Ripstein confirma la madurez plena de su arte y vuelve a asombrar a quienes conocen su cine. Basada en hechos reales,  Profundo carmesí es una cruenta historia de amor y muerte anudada por el destino: Coral Fabre, una enfermera obesa, y el gigoló Nicolás Estrella, encontrarán juntos la mitad oscura que les complementa, y sólo unidos por una patológica atracción podrán cumplir su sangrienta trayectoria. 

El filme, planteado como una road movie, muestra nuevamente las visiones de un mundo desolado y sin salida: la fuerza desatada de la pasión amorosa incuba su propia destrucción. El encierro vuelve otra vez sobre Ripstein como una circular obsesión. Los amantes están encerrados en sus propias limitaciones su imposibilidad de amar por fuera de lo patológico. La tragedia vuelve a ser el género utilizado y tanto en “Tiempo de morir” como en "Profundo carmesí", los personajes se ahogan en las turbias aguas de los antihéroes.

Con un humor negro y retorcido, las andanzas de Coral y Nicolás se convierten en una carretera sin regreso, que sólo puede conducir a un sitio... el de la muerte. El reflejo de sus cuerpos encerrados en un charco de agua oscura y espesa como la sangre es la más poderosa metáfora con la que se cierra  el círculo.

Conclusión

Se puede decir que Arturo Ripstein es hoy uno de los grandes realizadores del cine latinoamericano actual, su trayectoria como cineasta trasciende las fronteras de lo formal para imponer un estilo único, en el que tragedia y melodrama se alternan, incluso se combinan para dar forma a un mundo opresivo, cargado de personajes torturados y enfrentados a su cruel destino. 

En sus más de treinta años de quehacer cinematográfico, Ripstein ha conseguido un dominio virtuoso del oficio, al tiempo que ha depurado y pulido su estilo; sus películas, salvo contadas excepciones, hablan de lo que realmente le importa. Una y otra vez, aunque lo que refiere cada cinta sea diverso, reaparecen las mismas imágenes, las mismas visiones.

Biografía

Arturo Ripstein: la construcción sin fin  Susana López Aranda. 
Las razones del corazón, de Arturo Ripstein Hasta los confines de la desgracia Gabriela Ragonese
Entrevista con Arturo Ripstein. Ripstein y su carnaval de Sodoma Martín Bustamante
Paranaguá, Paulo Antonio. Arturo Ripstein. Madrid, Cátedra / Filmoteca Española, 1997. P. 8
Así es la vida de Arturo Ripstein. Una "nueva escritura" sobre Medea de Séneca Por Araceli Mariel Arreche  


jueves, 25 de julio de 2013

Dark skies de Scott Stewart

El miedo llega desde el espacio

La verdad que me sorprendió, "Dark skies" (2013) de Scott Stewart, es un filme, si se quiere, diferente a todo lo que este nuevo director ha venido haciendo. Sus dos películas anteriores "Legión" (2010) y "Priest" (2011) fueron  muy malas, sus historias eran realmente flojas y el uso excesivo de los efectos visuales fue contraproducente, ya que  no ayudaron para nada a mejorar los problemas que tenían los guiones. Con esta nueva película, el director no se aleja de las historias fantásticas, pero si del uso de efectos digitales, y se adentra en una trama mucho mas realista, dramática y terrorífica. El filme cuenta la historia de una familia que es acosada por seres extraterrestres, los grises, para ser mas especifico, lo que hace que su vida se convierta en un verdadero calvario. 

Casi sin que veamos a los seres de otro planeta y utilizando recursos genuinos del cine, Scott, construye una película muy solvente, narrativamente impecable, con  un uso adecuado de los tiempos cinematográfico y un suspense que va creciendo hasta hacerse realmente espeluznante.

Es saludable ver el cambio que ha hecho el director, puesto que aquí se vislumbra un profesional mas maduro, mucho mas seguro y con otras intensiones, que se alejan por completo de la parafernalia  visual. Con "Dark skies", Scott, recuerda al Spielberg de "Encuentros cercanos" o a los filmes que se hacían en la década del 80 sobre alienígenas, pero con un agregado, que sabe como conjugar la fantasía con el terror al estilo "Actividad paranormal".

Sin ser una gran película, "Dark skies", resulta un entretenimiento muy provechoso, que por momentos asusta y mucho. Rescato el nuevo rumbo que ha encarado el director,  me parece que sea quizá el punto de partida para que se pueda alejar de las historia simplistas, cargadas de efectos y sin trascendencia. Ojalá siga por este camino.