sábado, 15 de agosto de 2009

La habitación de Fermat de Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña


La culpa de todo la tiene Goldbach

Los cálculos matemáticos, los juegos de ingenio y los acertijos siempre ha sido, y serán para el ser humano, uno de los mayores desafíos intelectuales; por supuesto que no todos tenemos las habilidades cognitivas necesarias para resolverlos o tan siquiera intentarlo, para eso están los sabios matemáticos, los eruditos, los físicos cuánticos o los superdotados, con su coeficiente intelectual por arriba de 100.

Lo cierto es que el misterioso mundo de los números, las conjeturas y los teoremas irresolutos han dado material para la literatura y el cine. Dentro de la literatura tenemos el caso del escritor griego Apostolos Doxiadis quien escribo la novela "El tío Petros y la conjetura de Goldbach" Esta famosa paradoja matemática es uno de los problemas abiertos más antiguos que presenta esta ciencia exacta y ha llegado a ser calificada como el problema más difícil en la historia de las matemáticas. Su enunciado es el siguiente: Todo número par mayor que 2 puede escribirse como la suma de dos números primos. Un número primo es un número entero mayor que cero que tiene exactamente dos divisores positivos. Un ejemplo seria el número 7, pues solo es divisible por 1 y por 7. El asunto es que hasta la fecha nadie ha podido probar si realmente "la conjetura de Goldbach" es cierta, hecho que ha servido para alimentar la imaginación de muchos artistas, como Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña dos cineastas españoles que se interesaron por las ecuaciones matemáticas y realizaron "La habitación de Fermat", un filme con intriga policial al estilo Agatha Christie y que toma, en parte a la conjetura de Goldbach para el desarrollo de su historia.

Cuatro reconocidos matemáticos españoles, uno de los cuales dice haber resuelto la conjetura de Goldbach, son invitados por Fermat (nombre de un matemático Francés del siglo 15) a una casa de campo a participar de una competencia de ciencias. Supuestamente ninguno se conoce y todos llevan nombres de importantes personalidades relacionadas con las matemáticas, Hilbert, Galois, Oliva y Pascal. Una vez allí los cuatro científicos (3 hombres y una mujer) ingresan a una habitación a esperar la llegada de su anfitrión, el enigmático Fermat. Fermat llega media hora después y luego de terminada la cena recibe una llamada en su celular que lo obliga a dejarlos solos y encerrados. Desde ese instante comienzan a recibir acertijos matemáticos en un celular el cual deberán resolver en un breve período de tiempo, pues pasado los minutos asignados para la respuesta, la habitación se ira encogiendo hasta terminar por aplastarlos. Una vez resuelto el enigma, los motores paran y las paredes dejan de moverse para nuevamente comenzar cuando se les plantee el próximo problema.

El filme parte de una idea brillante, pero gracias a un desarrollo de la intriga improductivo y a una resolución algo traída de los pelos, en donde la conjetura de Goldbach tiene que ver, ese brillo que se vislumbraba originalmente queda completamente opacado.También colaboran en este deslucimiento algunas situaciones innecesarias y ciertos engaños al espectador mal planteados.Todo este conjunto de errores conceptuales, hacen que lo que podría haber sido una interesante película, no lo sea. No obstante el filme entretiene y por momentos crispa los nervios sin llegar a ser una gran película.

Las actuaciones de Lluís Homar como Hilbert, Alejo Sauras en el papel de Galois Elena Ballesteros como Oliva y Santi Millán como Pascal están acorde con el resultado final del filme, no así nuestro compatriota Federico Luppi en el rol de Fermat, el cual parece no sentirse a gusto con el papel que le toco interpretar.

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