viernes, 3 de abril de 2015

Antiviral de Brandon Cronomberg

El virus de la fama

"La fama enferma como un virus"

"Antiviral" es la primera película como director de Brandon Cronenberg, hijo del reconocido director canadiense David Cronomnberg y en ella uno puede observar claramente la influencia de su padre, en especial aquella de sus primeros filmes como "Rabia", "Videodrome", "Festín desnudo" y "eXistenZ"

En "Antiviral" Cronenberg hijo demuestra que puede seguir los pasos de su padre e ir un paso más allá al intentar presentar una trama cuya complejidad argumental excede a los filmes de su padre. 

Brandon intenta meterse con el complejo mundo de los virus para mezclarlo con otro ámbito, quizá peor que el de las enfermedades, como es el de las celebridades mediáticas y su rutilante fama. El filme nos lleva a un mundo futuro en donde los fans de distintas celebridades, siempre mujeres, algo extraño y que no termina de explicarse,  compran a clínicas dedicadas a este tipo de mercadeo (La clínica Lucas) cepas de enfermedades que estas tuvieron, para enfermarse y sentir o padecer lo mismo que su venerada estrella. Uno de los técnicos de laboratorio que  se encargan de inyectar a los pacientes es adicto a estos virus incubados en famosos, lo que lo lleva a auto inyectarse, algo que terminará arrastrándolo por un turbulento camino de pesadilla del que no saldrá tan fácilmente.

El planteo que realiza Brandon Cronenberg es sumamente interesante y el imaginario que crea es realmente opresivo y perturbador, porque bajo esa extraña pero pequeña historia entre ciencia ficción y terror hay una serie de complejos mensajes escondidos que son el subtexto que le dan entidad al filme. Temas como el hedonismo, el fanatismo, la drogadicción y los secretos y oscuros manejos de la industria farmacéutica y médica y el robo de patentes, son los más sobresalientes, pero también encontramos una dura crítica al futuro próximo, a la publicidad y la necesidad de trascendencia.

Con un estilo bastante retorcido, que mezcla el "gore", el canibalismo, el vampirismo y   la ciencia ficción, "Antiviral", se muestra como un filme provocador y pretencioso que no logra el equilibrio necesario para convertirse en un filme trascendente, en especial en la mitad, donde se vuelve algo reiterativo y parece no avanzar dramáticamente. Por momentos, esa multiplicidad de conceptos que intenta exponer se tornan bastantes confusos para un espectador poco avezado. Con todo esto, "Antiviral" no deja  de ser un producto cinematográfico más que interesante. Recordemos que la película se alzó con  el premio al mejor filme  en el festival de Sitges  y a la mejor opera prima en el festival de Toronto y fue muy bien recibida en el festival de Cannes en la sección "Un Certain Regard".

Brandon Cronenberg es muy joven y con mucho camino por recorrer. Tiene la dificil tarea de llevar la mochila del estilo de su padre, algo que no podemos saber  a esta altura si puede resultarle una carga o no. Lo bueno es que se ve en él, un intento de abrirse camino por si solo y alejarse de la pesada figura paterna, aunque aquí, se vea  muy poco. Habrá que darle  tiempo y ver sus próximos filmes.



jueves, 5 de marzo de 2015

"Borgman" de Alex van Warmerdam

El extraño señor Borgman

"Borgman" de Alex van Warmerdam es un filme que la verdad te deja sorprendido por lo extraño que es en varios aspectos. Por un lado su deliberada ambigüedad, por otro su intento por encajar dentro de la comedia negra, algo que hace a medias y por último, por su manifiesta perversión imbuida de un halo de cierto misticismo con toques sobrenaturales.

El filme me recordó a "Teorema" de Pier Paolo Pasolini y a "El grito" de Jerzy Skolimowsky, dos filme en donde la intromisión de un desconocido lleva al matrimonio invadido a lugares oscuros y siniestros. Camile Borgman (nombre del personaje) trae consigo el encanto del "el visitante" de "Teorema", interpretado por Terence Stamp y la violencia contenida de Crossley, el personaje que interpretó Alan Bates en el filme de Skolimowsky.

Sin ser ni uno ni otro, Borgman camina en esa dualidad de mostrarse como un sin techo pero a la vez sumamente refinado. Indefinido sexualmente, que coquetea pero que no concreta y que tiene el poder de manipular las mentes a través de los sueños. Borgman viene a ocupar el lugar de lo que incomoda, de aquello de lo que no se habla, de eso que no es correcto y que de alguna manera aflora desde lo más profundo del inconsciente.

Croosley tenía el poder del grito para dominar, el visitante de "Teorema" lo hacía a través de sus poder de seducción y de su ambigüedad sexual, Borgman lo hace desde la caridad ajena, al pedir un poco de agua para darse una ducha y comida, algo difícil de negar para un pobre barbudo sin hogar. Así es como ingresa en la vida de sus víctimas para, de a poco, tomar el control de la casa y sus habitantes junto a sus acólitos. Con la paciencia de un Lama Camile Borgman y sus cómplices van separando el núcleo familiar hasta terminar en el asesinato.

Surrealista, oscura, siniestra y por momentos inentendible, "Borgman" constituye un filme único que merece ser visto. Algunos críticos la han comparado con "Funny games" de Michael Heneke o con "Dogtooth" de Yorgos Lanthimos, yo la veo más cercana a los dos filmes que mencione primero, aunque debo reconocer que la influencia de Haneke es clara.

Un dato, el filme le ganó la pulseada a "Holy motors" de Leos Carax en el festival de cine fantástico y terror de Sitges, España y se alzó con el primer premio.

Solo para aquellos que les gusta el buen cine, ese que no siempre te deja todo servido.

martes, 23 de diciembre de 2014

El canal de Ivan Kavanagh

El mal viene de adentro

El cine de terror nos tiene acostumbrados a los sobresaltos, a los litros de sangre y las criaturas pegajosas que reptan y se esconden en las sombras. "El canal", filme irlandés de Iván Kavanagh, es algo distinto,que busca, al igual que el excelente filme escocés "The Babadook" de Jennifer Kent, centrarse en un cine en donde las realidades se alteran después de un hecho traumático y a partir de allí construyen un relato de horror en donde uno no puede discernir si lo que sucede es real o esta en la mente del personaje. 

Las comparaciones entre ambos filmes  no es arbitraria. En "The Babadook" una madre que ha perdido recientemente a su marido ve amenazada la vida de su pequeño hijo cuando la aparición de un misterioso libro sobre un siniestro personaje llamado Babadook comienza a atacar su hogar. 

En "El canal", un matrimonio joven con un hijo se mudan a una casa al borde de un canal de agua en la que se han cometido asesinatos en  el 1900  y cuya historia es de alguna manera replicada a partir de un hecho de infidelidad por parte de la mujer y su dudosa  posterior muerte en la zona del el canal. 

En ambos filmes el espectador percibe cierto halo entre el mundo de los cuerdos y el de los locos y porque no entre lo que es natural y lo que es sobrenatural, pero es quizá en "El canal" donde esta división no se vea tan clara, y uno empiece a dudar si realmente las muertes y los ataques a la casa y a su hijo son el fruto de una posesión demoníaca o de un hombre realmente perturbado. No hay una manera de saberlo con certeza, porque el excelente guión se encarga de llevarnos por los vericuetos de la mente humana, y al igual que las aguas del canal, uno fluye hacia espantosos  y pestilentes desagües de maldad y horror.

Con excelentes interpretaciones en especial  la de el actor Rupert Evans, "El canal" se muestra como un filme ambicioso y distinto en lo que respecta a filmes de casas encantadas y busca tener por momentos un estilo propio, aunque algunos críticos lo hayan comparado con "Lost Highway" de David Lynch., con algunos filmes de horror japonés y con "Siniestro" de Scott Derrickson

Terror, maldad absoluta, crímenes satánicos ocurridos allí en la casa tiempo atrás, películas antiguas que muestras un pasado lleno de muerte, una infidelidad que termina en tragedia y el miedo a perder la razón, se combinan perfectamente para darnos un filme muy entretenido, con una excelente factura técnica y unos climas realmente asfixiantes.

Junto con "The Babadook", creo que ha sido de lo mejor en terror que ha visto este año.




miércoles, 17 de diciembre de 2014

Villegas de Gonzalo Tobal

Volver al pago

"Villegas", opera prima del director argentino Gonzalo Tobal es una de esas películas que en la superficie parece no decir nada, pero en que en el sustrato, en lo profundo del entramado dice mucho.

Todo comienza con una anécdota nimia, incluso hasta podría decirse ya vista, dos primos que hace tiempo no se ven deben viajar al pueblo de General Villegas en la provincia de Buenos Aires para asistir al entierro de su abuelo. A partir  de ese punto de partida, todo es un devenir de situaciones que por momentos resultan en una especie de espejo de la vida misma. 

El viaje, los diálogos de los primos, pintados desde la cosmovisión de una realidad tan posible como creíble, van armando una trama intimista que deja ver algunas diferencias entre ambos. Pipa (Esteban Bigliardi), el bohemio, el músico de rock, el que no tiene una relación estable, se ve enfrentado a Esteban (Esteban Lamothe), una especie de joven perfecto, que goza de trabajo fijo, que le va bien en la vida y que está a punto de casarse. Son dos mundos opuestos, unidos por la sangre, esa misma que los convoca a regresar a su pueblo natal tras muchos años de ausencia. Y así transcurre el filme, en ese medio tono entre lo urbano que dejaron atrás y la vida rural y familiar que les espera por unos días. 

En el camino surgirán peleas, amores posibles y recuerdos de la infancia. En el pueblo, descubrirán quienes son y  el porque se marcharon de esa  vida tranquila y acomodada. El reencuentro con familiares, teñidos de un sutil distanciamiento y solemnidad, hace que uno empiece a armar la historia de ambos. 

El filme no da demasiados datos, todo es rutinario, moroso y  cotidiano, es el espectador quien tiene que intuir, entre el entierro, los asados, los amigos, las fiestas, las vacas y las largas extensiones de campo quien es cada uno y hacia donde quieren ir. Por eso dije que "Villegas", parece no decir nada, pero termina diciendo mucho. 

Ver "Villegas" es un placentero viaje que uno hace al corazón de la Provincia de Buenos Aires pero también al interior de estos dos seres, imposibilitados de reconstruir una historia familiar truncada por el abandono temprano, algo que buscan reparar para alivianar así las cargas que llevan consigo, pero que en definitiva no puedan hacerlo por sus propias limitaciones afectivas. Quizá sea Pipa, quien más sufra esa enorme mochila, no es arbitrario que sea él quien lleve además del bolso con ropa, su guitarra y su equipo de música. La metáfora esta más que clara.

Con una puesta de cámara armoniosa, sin estridencias, actuaciones más que logradas, largos silencios en los momentos justos y una música impecable que termina de hilvanar esa escueta anécdota, "Villegas" se transforma un pequeño gran filme, en donde lo que importa no son las acciones dramáticas, sino las emociones, las sensaciones de unos personajes que están debatiéndose entre lo urbano y lo rural, pero también en las próximas decisiones que tomaran sus vidas.



sábado, 22 de noviembre de 2014

Líbranos del mal de Scott Derrickson

Un demonio suelto en el Bronx

Al director Scott Derrickson el cine de terror  le gusta y eso se nota. Desde "El exorcismo de Emily Rose", Derrickson ha demostrado, con algunas decepciones en el medio como "Hellraiser: Infierno" y  la remake del "El día que paralizaron la tierra",  que  el género le cae muy bien. Su último filme "Líbranos del mal" es un poco un resumen de sus más oscuras obsesiones. El mal, encarnado en un demonio que habita el cuerpo de otro ("El exorcismo de Emily Rose")  o que roba niños para convertirnos en crueles asesinos de sus familia ("Siniestro") es el tema central que perturba al director y que aquí, vuelve a estar de alguna manera presente, aunque imbricado dentro de una trama policial.

El filme cuenta la historia del policía Ralph Sarchie (Eric Bana)  un  detective del Bronx que se ve envuelto en una serie de hechos que lo terminan llevando hacia un enfrentamiento con el mundo paranormal y con un ancestral y terrible demonio.

El guión, escrito por el propio Derrickson y Paul Harris Boardman, esta basado en el libro "Cuidado con la noche" del propio Sarchie sobre sus experiencias en encuentros con demonios y exorcismos mientras era policía de uno de los distritos más peligrosos de New York durante los años 80. Si bien la historia nada tiene que ver con los relatos que allí se cuentan, el haber leído el libro de Sarchie le sirvió al director para realizar un filme a su medida.

Todo se inicia en Irak cuando un grupo de tres soldados se enfrentan durante una batalla nocturna a un milenario demonio que se encarga de poseer al Sargento Santino (Sean Harris) La historia se traslada a la actualidad donde el Sarchie y su compañero Gordon ( Dorian Missick) comienzan a vérselas cara a cara con extraños y espeluznantes hechos causados por Santino y por Jimmy (Chris Coy), otro de lo soldados que estuvo presente en Irak en el encuentro con el demonio. En medio de sus investigaciones Sarchie conoce al poco convencional sacerdote Mendoza (Edgar Ramírez) quien lo introducirá de lleno en el tema de lo paranormal y lo ayudará a resolver el complicado caso, enfrentándose al mismísimo demonio.

"Líbranos del mal" no es lo mejor de Derrickson, sin dudas "Siniestro" esta por arriba, pero si es un filme perturbador, inquietante que combina perfectamente el género policial con el de terror y lo hace realmente bien. El principal problema que tiene sea quizá, eso que también tuvo "El conjuro" de James Wan y es la excesiva ficcionalización en función del entretenimiento, lo que hace que por momentos caiga en muchos de los lugares comunes del que es habitual este tipo de películas. Así y todo el filme tiene sus buenos momentos de terror en donde uno se asusta bastante y se olvida por unos instantes de esas desavenencias argumentales.
Para cerrar, algo que no me gusto y que me pareció innecesario, es la idea de relacionar, de manera simbólica, a los Irakies como fuentes del más puro mal, un trazo grueso en el guión que no hacia falta.

domingo, 20 de julio de 2014

Debajo de la piel de Jonathan Glazer

En la piel de la mujer

El director británico Jonathan Glazer nos tiene acostumbrado a un cine algo extraño. Ya había sorprendido con "Reencarnación" (2004)  en donde una mujer que acaba de enviudar (Nicole Kidman)  encuentra en un niño (Cameron Bright) la reencarnación de su esposo.  El filme causó cierto revuelo por algunas escenas subidas de tono entre Kidman y el pequeño Bright, lo que le dio cierta fama de ser un director independiente.

Su ultima película  "Debajo de la piel"  intenta ir por el mismo contra sentido, es decir no ir por los caminos tradicionales del cine de industria, sino por uno más alternativo, ya que es un filme que en la superficie se muestra como enmarcado dentro del género de ciencia ficción, de esos  que se están empezando a ver más seguido, en donde no existen prácticamente efectos especiales y lo que se pone en juego es la historia que se quiere contar. Pero Glazer va un poco mas allá y presenta un filme con momentos deliberadamente experimentales, que se alejan por completo del género. Esto es porque si bien "Debajo de la piel" parte de una idea de ciencia ficción, el resultado no lo es en absoluto. 

Scarlett Johansson interpreta a un ser extraterrestre, que disfrazada, por decirlo de alguna manera, de humana, se encarga de buscar a hombres y atraerlos sexualmente con el fin de llevarlos a un lugar donde serán atrapados y luego convertidos en alimento. Así como lo cuento parece estremecedor, pero si hay algo que no le interesa mostrar al director es eso, porque el filme se abre hacia varias aristas que tienen que ver con el rol de la mujer y el descubrimiento de su sexualidad, la identidad de género, el abuso y la discriminación sexual. Se podría decir que "Debajo de la piel" es un filme pensado desde la mirada de la mujer y que enmarcado en una atmósfera de irrealidad, intenta  hablarnos de hechos muy reales y concretos, que nada tiene que ver con el espacio exterior, con alienigenas y objetos voladores no identificados.

El filme, que esta basado en la novela de Michel Faber, no escatima en mostrarle al espectador por donde va la cosa. Escasos diálogos, personajes anónimos, música hecha a base de sonidos extraños y cacofónicos, edición con una fuerte predominancia del fuera de raccord, una marcada impronta documental, algunas situaciones desagradables y otras que no cierran a propósito. Todo eso es "Debajo de la piel", una película distinta, inquietante e inteligente. Sin dudas, de lo mejor que he visto últimamente.

martes, 3 de junio de 2014

Holy Motors de Leos Carax

La vida de los otros

El cine de Leos Carax es siempre irreverente, políticamente incorrecto y fuera de cualquier estructura narrativa clásica. Desde su extraño pero magnifico filme  "Mala sangre" (1986) el director francés a mostrado ser un vanguardista  y un "iconoclasta" del séptimo arte. En sus filmes, la ambigüedad resulta ser particularmente representativa y su demostrado interés por que se lo considere el niño mimado de los festivales europeos, lo ha llevado a ser una especie de "marca registrada".

"Holy Motors" (2012), su ultimo filme, es la síntesis de si mismo. Carax abunda en los lugares más oscuros de su inconsciente para despojarse de toda lógica narrativa y entrar en el mundo de la hiper realidad que plantea Jean Baudrillard. Hay en "Holy Motors" una idea central que nos lleva a pensar sobre si la realidad en la que vivimos es realmente lo real o ha sido reemplazada por otra realidad. 

El señor Oscar, interpretado por el brillante Denis Lavant, trabaja para la empresa "Holy Motors" de actor, o para ponerlo en términos de Bourdieu, de agente, un agente social montado arriba de una lujosa limusina, que cambia de rostro, de persona e interactúa un nuevo rol en medio una sociedad hilvanada por las distintas realidades que le toca interpretar. Carax ahonda en una suerte de repetición constante, casi como si fuera el mito de Sísifo, en donde el personaje esta condenado a vivir la vida de otros todos los días. Sus personajes son tan disimiles y extremos que puede pasar de un hombre moribundo en un cama a ser un asesino a sueldo, porque como dijo el poeta Arthur Rimbaud  "Yo soy el otro".

Carax no es ningún improvisado, su cine se construye desde la intertextualidad más absoluta, con la mirada puesta en la sociología, la filosofía o la psicología. Teorías como las de Baudrillard, Debord, Bourdieu y Goffman  están presentes en "Holy Motors"  No se puede interpretar este filme si no se conocen al menos algunas de estas corrientes del pensamiento filosófico y sociológico.

No esperen ver un filme sencillo, no crean que van a encontrarse con una película que los va a entretener, prepárense para asistir una experiencia cinematográfica única, que los va a transportar a esos rincones del pensamiento humano, a esos umbrales entre la realidad y la irrealidad  y porque no, a aquellos lugares oscuros del alma humana.