domingo, 19 de diciembre de 2010

La caja de Richard Kelly

No toca botón

Cuando se estreno "La caja", filme basado en el cuento "Botón, botón" de Richard Matheson, gran parte de la crítica fue extremadamente dura con la película y con su director Richard Kelly, algunos incluso la mencionaban como una de las peores películas del año. Con todos estos antecedentes negativos me puse a verla y la verdad es que me encontré con que no es tan mala como se había dicho. Si bien el filme no es una gran película y tiene algunos problemas de guión, no me pareció que haya sido merecedora de tan nefastas calificaciones.

Uno de los factores para tan lapidaria crítica fue que Richard Kelly había debutado en  el largometraje  con "Donnie Darko", un filme de ciencia ficción adorado por los fans del género y que con los años se fue convirtiendo en una obra cinematográfica de culto. Todos los que se habían fascinado con "Donnie Darko", incluida la crítica, esperaban que los próximos filmes de Kelly fueran aún más deslumbrantes e innovadores como lo fue su primer trabajo,  lo que esta claro, no sucedió. Esta defraudación artística por parte de Kelly hizo que muchos no lo perdonaran y lo castigaran duramente defenestrando a su película.

Pero "La caja" no es un producto que se pueda catalogar de pésimo, como fueron algunos de los epítetos pronunciados por los críticos, sino más  bien se podría decir que  es un producto  aceptable, con algunas aspiraciones fallidas, pero que en gran parte de las casi dos horas que dura, mantiene el interés del espectador por saber que o quienes están detrás de ese siniestro juego con la caja.

El matrimonio Lewis y su hijo son despertados en la madrugada por el sonido del timbre y al salir Norma (Cameron Díaz)  se encuentra con una caja  de cartón frente a su  puerta, sin remitente ni destinatario. Al abrirla, otra caja de madera  más pequeña y con un pulsador bajo un vidrio cerrado con llave y una  nota en  la que un tal Arlington Steward (Frank Langella) les dice que se contactara con ellos a las cinco de la tarde, es todo lo que hay dentro. A la hora acordada, el misterioso señor Steward se presenta ante Norma con la mitad de su rostro desfigurado, le da una llave y le dice que si presiona el botón alguien, en alguna parte del mundo, morirá y que a cambio ella y su marido recibirán el pago de un millón de dólares en efectivo y libre de impuestos, una suma nada despreciable.

El dilema esta planteado en el matrimonio, la situación económica no es buena, su esposo Arthur, (James Marsden) que trabaja en  un departamento de la Nasa como ingeniero óptico, pierde su ansiada postulación para ser astronauta y Norma, que tiene una deformidad en uno de sus pies y debe ser operada, ve como la ayuda económica que había solicitado para solventar los gastos de su operación es denegada. 

De más esta decir que el botón es presionado, Norma es quien toma la decisión, y que el millón de dólares es entregado en un maletín por el propio Steward tal cual lo acordado. A partir de ese momento todo se empieza a caer en picada y la vida de los Lewis, se ve invadida por siniestros personajes, extraños sucesos y fuerzas ajenas este mundo que van tomando posesión de sus cuerpos y mentes.

La primera hora del filme es realmente inquietante, e incluso por momentos resulta bastante aterradora, el problema se presenta después, al iniciarse la segunda mitad, porque es ahí donde la película empieza empantanarse y la trama, que se deriva hacia la ciencia ficción, se hace confusa y el interés del espectador se pierde en esa marea de sub tramas en donde el gobierno, y presumiblemente los extraterrestres, no queda del todo claro, están metidos. Hacia el final, la narración vuelve a retomar el interés del público pero ese nuevo impulso no alcanza para terminar de cerrar una historia con más interrogantes que certezas.
Así todo, "La caja" es un producto que se puede ver y que a muchos, no defraudará.



miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cuestión de mal gusto

La televisión da para todo, pero lo que se vio  hoy en el programa "Cuestión de peso" que se emite por canal 13 es algo nunca visto en programas de la tarde. Ante los ojos de cientos de televidentes y en un acto de completo mal gusto, el equipo médico del programa, procedió a realizar en vivo, pruebas de laboratorio con el orín de los participantes. Uno tras otros los frascos conteniendo el amarillento y caliente fluido proveniente de los riñones de los concursantes, fue probado, cual catación enológica, con el método del papel tornasol.

Esto realmente traspasa la barrera de mal gusto y demuestra una vez más, que en nuestra televisión de hoy cualquier cosa sirve para subir el rating.

El doctor Cormillot y  su equipo deben creer que su programa es un producto científico que justifica mostrar los test realizados al orín o que están dando una clase magistral de análisis de laboratorio en la facultad de medicina y la realidad es que están haciendo un programa de televisión cuyo fin no es académico, sino entretener.

Preparense porque lo más probable se que se venga el estudio seriado de materia fecal para ver quien de los exedidos en el peso se morfo la pizza que le dejaron en la mesa de la cocina para que se tiente.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Tron El legado

La magia cibernetica 28 años después

De Walt Disney Pictures llega Tron El legado, una aventura de alta tecnología situada en un mundo digital diferente a todo lo anteriormente proyectado en la pantalla cinematográfica. Dirigida por Joseph Kosinski, Tron El legado está protagonizada por Jeff Bridges, Garrett Hedlund, Olivia Wilde, Bruce Boxleitner, James Frain, Beau Garrett y Michael Sheen y producida por Sean Bailey, Jeffrey Silver y Steven Lisberger. Donald Kushner se desempeñó como productor ejecutivo, y Justin Springer y Steve Gaub son los co-productores. Tron El legado fue escrita por Eddy Kitsis y Adam Horowitz; sobre una historia de Edward Kitsis, Adam Horowitz, Brian Klugman y Lee Sternthal; basada en los personajes creados por Steven Lisberger y Bonnie MacBird.

Presentada en tecnología Disney Digital 3D, Real D 3D y en IMAX 3D, y con la banda sonora compuesta por el dúo de música electrónica galardonado con un premio Grammy Daft Punk, Tron El legado presenta una vanguardista tecnología, y un diseño de set y efectos de punta, que dan vida a una aventura épica en una red digital tan fascinante y asombrosa que excede todo lo imaginado.

En el centro de esta aventura se encuentra la historia de un padre y un hijo que resuena tanto en La red como en el mundo real: Sam Flynn (Garrett Hedlund), un rebelde joven de 27 años, está atormentado por la misteriosa desaparición de su padre, Kevin Flynn (Jeff Bridges), quien fuera una vez conocido como el máximo visionario de tecnología del mundo. Cuando Sam va tras las pistas de una extraña señal procedente de la galería de videojuegos Flynn´s Arcade, una señal que sólo pudo ser enviada por su padre, acaba siendo absorbido por el mundo digital en el que ha estado atrapado su padre durante los últimos 20 años. Con la ayuda de la intrépida guerrera Quorra (Olivia Wilde), padre e hijo se embarcan en un viaje de vida o muerte a través de un universo cibernético visualmente asombroso: un mundo creado por el mismo Kevin que se ha vuelto mucho más de avanzada, con vehículos, armas y paisajes nunca antes imaginados, y con un despiadado villano que está dispuesto a todo para impedir que logren escapar.

Los visionarios
Originalmente estrenada en 1982, Tron se consagró como la más innovadora película de alta tecnología de Walt Disney Studios creada por el visionario guionista/director Steven Lisberger, quien ahora produce Tron El legado. Tron fue una pionera en el uso de los gráficos por computadora, sets virtuales y efectos de retroiluminación. Su combinación única de acción real rodada en 70mm, con animación generada por computadora y dibujada a mano,  la convirtió en uno de los largometrajes más innovadores de la época. En consecuencia, Tron se convirtió en un clásico de culto, que hace más de 25 años permanece como un hito de la cultura popular y ahora es reconocida como un punto de inflexión para las películas de efectos.

Los avances tecnológicos de hoy en día abrían un gran abanico de posibilidades para visualizar una secuela independiente de Tron, dirigida al público contemporáneo. Hoy, toda una generación de jóvenes vive conectada a Internet, jugando videojuegos en forma inalámbrica y utilizando teléfonos que son verdaderas computadoras en miniatura; el mundo en el que vivimos no era más que un sueño en la época en que se realizó Tron.
Nuevo diseño de la ciber moto

Steven Lisberger jugó un papel decisivo para lograr que Tron El legado se llevara a cabo. “Comenzamos a hablar de este proyecto en Disney aproximadamente diez años atrás… He visto encanecer el cabello de numerosos ejecutivos de Disney en estos años, y la película en sí fue cambiando a lo largo del tiempo y atravesó numerosas etapas diferentes. Cuando finalmente la película resurgió, creo que hubo una sensación generalizada de que contábamos con la gente indicada en los puestos adecuados. Exploramos distintos caminos antes de éste, pero nos dimos cuenta de que estos no se ajustaban realmente a la época. Pero el argumento de la historia sí”.

El productor Sean Bailey, entonces presidente de Idealogy, Inc., continúa el relato, y señala que, aproximadamente hace cuatro años, él y su equipo fueron convocados para acelerar el desarrollo del proyecto. “Disney había evaluado un par de borradores escritos en la década de 1990 pero ninguno lo satisfacía, de manera que nos contrataron para ver qué podíamos hacer. Honestamente sólo estábamos ocupándonos del desarrollo, proponiendo ideas y reuniéndonos con guionistas”.

Entonces, mientras la película bullía en sus primeras etapas de desarrollo, el co-productor Justin Springer, en un golpe de suerte, dió con el material de prueba del director Joseph Kosinski. A pesar de la falta de experiencia cinematográfica de Kosinski, su talento ya había quedado demostrado en su particular enfoque visionario como director de campañas publicitarias de renombre como Halo, Gears of War y Nike.
Armado con un título de arquitectura de la Columbia University, Kosinski posee un don especial para el diseño y la estética, así como un cómodo manejo de la tecnología digital que se ve reflejado en su trabajo. “Toda la manera de hacer películas está cambiando, y sin duda Joe, por Kosinski,  es uno de los líderes de dicha revolución”, señala Bailey.

Sean Bailey recuerda cuando conoció a Joseph Kosinski.  “Conocí a Joe y de inmediato me impactó su visión, su sentido de la narración y su seguridad. Luego fuimos al estudio y conversamos sobre la manera en que deseábamos llevar adelante el proyecto. La seguridad que inspiraba Joe fue la que nos llevó a realizar esa primera prueba de efectos visuales".

Kosinski, Bailey y el resto del equipo convencieron a los ejecutivos de Disney  para que les permitieran realizar una prueba de concepto para demostrar lo que la tecnología actual podía hacer con los elementos más emblemáticos del mundo digital de Tron, como las motos de luz y las guerras de discos. El resultado fue un increíble corto que enloqueció al público en la Comic Con de San Diego de 2008 y confirió a los realizadores luz verde para comenzar a trabajar en la película.

La música electrónica también fue re-imaginada gracias al dúo Daft Punk, verdaderos pioneros de esta forma de arte. Desde el lanzamiento de su primer sencillo en 1993, Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter fueron reconocidos como un nuevo género de renovadores de la música house. En su estilo innovador y orientado al baile, la música de Daft Punk combina el house progresivo, con el funk, el tecno y la música electrónica. Tras su brillante disco debut en 1997 (Homework), el grupo lanzó dos nuevos álbumes de estudio (Discovery en 2001, Human After All en 2005) y dos álbumes en vivo (Alive 1997, Alive 2007).
Cuando Joseph Kosinski se unió al proyecto para dirigir Tron El legado oyó que el dúo Daft Punk, cuyo arte y estilo estaban influenciados por la película original, estaba interesado en participar en el proyecto. Luego, unos panqueques de desayuno en Hollywood acompañaron la reunión entre Kosinski y el dúo donde hablaron extensamente sobre la visión del director. Los tres artistas hallaron que compartían su enfoque creativo y comenzaron a trabajar en la banda sonora de la película desde las primeras etapas de la producción. Tres años más tarde, la banda sonora ha cobrado forma y propone una combinación única de música orquestal, electrónica y síntesis granular.

El dúo trabajó estrechamente con los realizadores no sólo en la banda sonora, sino también en el diseño de sonido, en especial cuando se integra el diseño de sonido con los sonidos de ambiente en distintas pistas. Se trató de un enfoque musical muy sofisticado: una combinación de distintos registros que a veces desdibuja la línea entre música y diseño de sonido de un modo realmente interesante. “La película posee más de 100 minutos de música. Y ésta profundamente ligada a lo visual. Sencillamente no puedo imaginar esta película sin su música”, señala Kosinski.

La tecnología de punta brinda a Tron El legado su aspecto y estilo de vanguardia, dado que los realizadores debieron enfrentar muchísimas menos limitaciones Pero aún con las obvias ventajas visuales,se esforzaron por mantener el espíritu del sueño de Lisberger intacto. Para ello, reunieron parte de la tecnología cinematográfica  actual más sofisticada, que incluye cámaras aún más de avanzada que las utilizadas en la película Avatar, con una combinación de gráficos generados por computadora y sets de acción real.

Con la tecnología en manos de talentosos y creativos diseñadores y visionarios realizadores, Tron El legado presenta un diseño de vanguardia e impresionantes efectos visuales realzados por la última tecnología estereoscópica (3D). La película combina la acción real con la animación por computadora fotorrealista en formas que sólo podían soñarse en el pasado. Como señala el productor Jeffrey Silver: “Era evidente que una película tan vanguardista como lo fue Tron en la década de 1980 no podía sino ser continuada por una película que fuera igualmente vanguardista en el siglo XXI. Si íbamos a hacer Tron El legado, íbamos a tener que expandir los límites. Y así lo hicimos”.

La evolución de la historia
 Bruce Boxleitner interpretando a Tron  en el filme original de Steven Lisberger

En 1982, cuando Kevin Flynn (Jeff Bridges) logró regresar a salvo de La red y tomar el control de Encom, la compañía que fundó con su entrañable amigo y colega, Alan Bradley (Bruce Boxleitner), todos creyeron que Kevin se contentaría con desarrollar y producir populares videojuegos. Aparentemente, así era: Flynn se casó, tuvo un hijo y se abocó a su rol de padre mientras Alan y él transformaban a Encom en una superpotencia de los videojuegos. Pero puertas adentro, Kevin en secreto continuaba experimentando con la teletransportación, visitando frecuentemente el mundo de la red desde la privacidad de su laboratorio secreto, oculto debajo de la galería de videojuegos Flynn´s Arcade. Pero un determinado día, Kevin sencillamente desapareció y Sam quedó atrás, sin padre ni respuestas. Ahora, veinte años más tarde, comienza Tron El legado.

Una señal en un radio localizador atrae al ahora adulto Sam (Garrett Hedlund) a la galería Flynn’s Arcade, donde él también acaba siendo transportado a La red donde su padre ha estado atrapado durante los últimos 20 años. Ahora Sam iniciará un viaje que le cambiará la vida… y la vida de su padre tras tantos años de ausencia. “Para nosotros era muy importante, en medio de todo este espectáculo visual, centrarnos en la historia de un padre y su hijo; la película narra la historia de un joven que perdió a su padre cuando era niño y ahora, de adulto, aún guarda cicatrices del pasado. Entonces se entera de que la desaparición de su padre puede no haber sido lo que creía, y que aún existe la posibilidad de restablecer su relación”, cuenta el productor Sean Bailey. “Nuestro objetivo era asegurarnos de que estábamos contando nuestra historia de la mejor manera posible. Y las visuales, los efectos, la música, las interpretaciones y el estilo de los que nos servimos buscan reforzar eso”, añade.

El distanciamiento y redescubrimiento entre padre e hijo es el disparador emocional de la historia. “Estás entrando en este territorio espectacular y necesitas experimentarlo a través de alguien.  Ése fue nuestro enfoque a la hora de desarrollar el personaje de Sam. Uno descubre La red a través de los ojos de Sam, y también a Flynn lo descubrimos a través de su hijo”, manifiesta Adam Horowitz, quien co-escribió el guión junto con Edward Kitsis (sobre una historia de Edward Kitsis, Adam Horowitz, Brian Klugman y Lee Sternthal, basada en los personajes de Steven Lisberger y Bonnie MacBird).

Para Steven Lisberger, en una película es tan importante contar con una historia significativa como los aspectos técnicos de la misma. “Me parecen tan importantes la historia y los personajes como el cuidado de lo visual. Creo que el hecho de que Flynn continúe con vida y el tema de la relación padre-hijo cautivará al público de Tron El legado. Será algo que resonará entre los admiradores de la película original; pero la historia de todos modos funciona por sí sola, de manera que no importa que no hayas visto la primera película”, señala.

Jeff Bridges, quien retoma el papel de Kevin Flynn del film original comenta: “Uno de los temas que aborda la historia es la tecnología. Es tan emocionante cuando descubres todas las cosas que puedes hacer. Pero lo que está sucediendo con la tecnología es que se está desarrollando tan rápidamente que no hemos llegado realmente ha desarrollar una ética que la acompañe, ni sabemos cuáles serán algunas de las ramificaciones de esta tecnología. De manera que éste también es un tema que trata Tron El legado".

El rodaje de Tron El legado

Joseph Kosinski es muy claro a la hora de definir su enfoque en la realización de Tron El legado “Mi objetivo era lograr que pareciera real. Quería que el público sintiera que realmente habíamos tomado cámaras cinematográficas, nos habíamos internado en el mundo de Tron y lo habíamos filmado. De manera que intenté construir la mayor cantidad de sets posibles, quería que los materiales utilizados, tales como el vidrio, el cemento y el acero fueran reales para que todo el aspecto de la película adquiriera un carácter mucho más visceral”.

Para lograr el aspecto asombroso y emblemático de Tron El legado Kosinski reunió a un equipo de destacados artistas de diferentes disciplinas. “Reclutamos gente del mundo de la arquitectura, del diseño automotriz, gente que nunca antes había trabajado en cine”, comenta Kosinski.
El director y su equipo sabían que para que Tron El legado conservara el espíritu de la película Tron original debían atravesar los  límites de lo que la tecnología de efectos actual podía lograr. Para ello, Kosinski y su equipo fusionaron distintas técnicas que van desde el rodaje sobre pantalla azul hasta el uso de cámaras 3D. Kosinski explica: “Me baso más en el instinto que en la experiencia, si bien mucha de la tecnología empleada consta de técnicas que utilicé en parte en distintos anuncios publicitarios. No obstante, ésta es la primera vez que las utilizamos en forma simultánea y en esta escala”.
Fragmento de Tron El legado

Para Bailey, sin embargo, el verdadero motor de la película continúa siendo la historia. “Utilizamos la tecnología más avanzada del momento pero no se trata de emplear la tecnología por el propio arte, sino que, al introducir ciertos giros en la historia, nos permite escribir de una manera completamente nueva. Creo que será el primer film en el que un actor interpreta su papel frente a una versión de sí mismo en dos edades diferentes. Y esperamos sorprender al público de un modo que no sólo los haga exclamar: qué efecto genial, es espectacular, sino también que los sorprenda desde un: eso no me lo esperaba”.

Tron El legado se rodó en 3D. Como señala Bailey: “El formato 3D definitivamente supone un desafío técnico, las cámaras son más grandes y más pesadas y hay muchísimas variables adicionales que tener en cuenta, de modo que el proceso necesariamente se vuelve mucho más lento. Pero creo que es un excelente motivo para ir al cine a ver una película, porque es una experiencia que sencillamente no puedes recrear en tu iPhone, en tu computadora portátil o en tu hogar”.

“Para mí era muy importante que ésta fuera una verdadera película en 3D”, señala Kosinski. “Hoy en día hay numerosas películas que se convierten al 3D luego del rodaje. Pero con los entornos que hemos creado —el hecho de que queremos generar una atmósfera especial y estas extensas vistas lejanas— sencillamente no podíamos hacerlo de otra manera que no fuera con cámaras 3D”.
Kosinski continúa: “Rodar en 3D es mucho más trabajoso; el acabado de los efectos visuales también es en 3D, lo que constituye otro importante desafío. Y tener que crear imágenes separadas para ambos ojos es otro factor que hace que sea mucho más trabajoso”.
Para rodar Tron El legado en 3D, los realizadores emplearon una cámara de última generación, construida especialmente para ellos, y utilizaron una técnica en 3D que combina la tecnología de captura de movimiento completamente digital de un personaje con un sistema de cámaras de acción real.

Material de Image.net 

Aqui puden leer una critica sobre la pelicula 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El autor televisivo y su relación con el espectador

La relación autor - espectador está viciada de cierta nulidad teórica. Si partimos de la premisa que el espectador no es inocente frente a las historias que se plantean en la pantalla chica, toda discusión que se pueda generar a su alrededor resulta carente de sentido. Su  relación entre ambos es puramente dialéctica.
El espectador medio, no pretende, desde su posición omnisciente y datada de poder, el control remoto es un arma de autoridad innegable, ser el verdugo de un determinado programa, solo intenta vehiculizar su empatía con el producto en cuestión. La ideología emitida por el autor, es automáticamente procesada por el espectador para  después conceptualizarla con lo visto o aprendido. El espectador no trasforma sus valores culturales, en tal caso los recicla en función de sus expectativas como televidente, tratando de encontrar lo que su egocentrismo quiere o necesita.

Cada espectador es diferente del otro y las necesidades intrínsecas de cada uno pueden ser variadas, por eso sus valores culturales y sociales son inamovibles,  mientras que  sus expectativas son las que  cambian.
El guionista, debe ver al televidente como un comerciante ve a su futuro cliente. Si el público no mira el producto, no hay rating y por consiguiente el programa no vende y debe ser levantado de la grilla.
Un buen guionista debe motivar al espectador como el vendedor seduce al comprador  a través de ofertas tentadoras. ¿Cuáles es el equivalente a esas ofertas? Una buena historia y personajes creíbles.
El televidente elige que ver de acuerdo a sus gustos, no es un ente pasivo. Siempre que se está frente a un determinado hecho artístico, cultural o social se toma partido. Es muy difícil pensar que alguien va a estar sentado frente a un televisor viendo a un producto  audiovisual durante el tiempo que dure  y va a mantenerse pasivamente.

El caso más paradigmático es lo que sucedió en el público con el romance de Roxi (Mercedes Morán) y Panigazzi (Juan Leyrado) de “Gasoleros” de Gustavo Barrios, Ernesto Korovsky  y Pablo Lago (1998) la mayoría de los espectadores apoyaban esa relación extra matrimonial. Nadie pensaba en el pobre marido de Roxi (Manuel Callau) y ni siquiera lo veía como un marido engañado, porque aquella relación era tan idílica que pasaba la delgada línea de lo incorrecto. Para muchos,  aquella  relación era un símbolo de amor y no de adulterio, lo mismo sucedió con la relación entre Uriarte (Gabriel Goity) y Laisa (Florencia de la V) en  "Los Roldán" de Mario Schajris y Adriana Lorenzón (2005) Estos dos efectos de masificación en la platea, no son provocados por una mera cuestión de azar, sino por una adecuada caracterización de los personajes principales, un fuerte punto de identificación con el espectador y una perfecta acción dramática de la historia. Esta tácita aceptación por parte del público, que en otro contexto  provocarían reacciones, diría hasta adversas, se debe a que tanto uno como otro, (espectador y autor)  se necesitan mutuamente.

Por un lado, el guionista escribe sus guiones con la intención de obtener un éxito y necesita de la aceptación de espectador,  por otro lado, el televidente espera que el autor lo sorprenda con historias nuevas, con personajes fuertes que lo movilicen. Ahora bien, una vez que se produce la empatía, nace una dependencia entre ambos, la cual no puede ser defraudada.

La realiadad como punto de identificación

La televisión actual no pretende ser una formadora de identidad, ésta la da la audiencia. La identidad, representada a través de las ficciones, es una representación de la gente y es ella en definitiva,  la que se va a encargar de decidir si se identifica  o no. La televisión no impone  ni maneja la identidad.
Si un producto es aceptado, es por que el público se ha sentido identificado con él, entiéndase que sin identidad no hay identificación posible.
Al espectador común la gusta  verse representado en la televisión y busca encontrar allí a un referente de su barrio,  clase social, o vecino que le resulte afín. Si  en una tira o unitario los personajes están bien delineados, la identificación con el  público va a ser total.

Quizá, fue “Gasoleros”  de la productora Pol Ka  el  ejemplo más visible en cuanto a identificación masiva.  ¿Por qué la gente se enganchó tanto con los personajes de Roxi y Panigazzi?  Porque eran personajes, reconocibles, estaban en el barrio, en sus calles, los podían encontrar en el verdulero de la esquina, o la almacenera de la otra cuadra. 

En la práctica, la mayoría de las historias que se lanzan al mercado van  pasando por un período de aceptación o rechazo, lo que vulgarmente conocemos como empatía o antipatía. Si se produce el primero de los fenómenos, entonces el público eligió bien y por ende aceptó esa historia, mientras que si el espectador rechaza de entrada el producto, la situación se torna  completamente diferente y el programa va camino al fracaso.

Esta dialéctica tan perversa, pero a la vez necesaria entre espectador - autor  forma una especie de alianza en donde el televidente es el que va a ir dándole al  autor los lineamientos a seguir en los siguientes capítulos. Muchas veces sucede, que un personaje secundario, hasta ese momento  una figura de relleno y sin demasiada trascendencia, comienza a pegar muy bien en el público y de pronto, por su composición y su alto grado de  identificación con el televidente comienza a adquirir una carnadura hasta ese momento impensada.

Para no estar desprevenidos en estos casos, el autor debe chequear constantemente el nivel de recepción de cada personaje y entonces reformar los libros y darle a ese personaje el protagonismo que el público le pide. 
En los últimos años se ha intentado, desde la televisión nacional, abordar con una mayor fluidez el género de la ficción,  esto ha provocado que los productores se vuelquen a una línea de tiras, unitarios o miniseries  con cierto cariz de la realidad.
Lo que buscan es una fuerte identificación con el público, mediante personajes carismáticos, creíbles y reconocibles que tengan algo que ver con nuestra realidad diaria,  con hechos del entorno común y más especial de la, hoy tan vapuleada clase media. Lo que quiero decir con esto, es que, la realidad está ahí, es la vida misma la que genera las historias, solo que, hasta hace un par de años,  nadie se había dado cuenta que  la televisión,  es un  buen espejo donde poder mirarse.

Hoy, la realidad televisiva no pasa por retratar un hecho determinado sucedido hace un tiempo atrás, sino por mostrar costumbres, rasgos, personas, gente común,  que tiene que luchar día a día para conseguir el sustento diario, y ahí creo que está el logro de esta nueva generación de novelas, en  el reconocimiento de su gente.
Cada día que pasa la audiencia se vuelve más y más exigente en cuanto a seleccionar sus gustos y pretensiones y siempre se muestra abierta a nuevos productos.  Este es un proceso natural que lleva un tiempo de aceptación, pero una vez que el producto se ha posicionado, el público pasa a aceptarlo.

Para finalizar, considero que en estos momentos, la realidad no es un condicionante en la escritura del guión, sí un vehículo para el oportunismo en la obtención de un éxito. Abordar temas de nuestro entorno cotidiano, realidad representada, puede ser una moda, en cuanto a audiencia se refiere,  que, como toda moda, en algún momento puede quedar demodé y dejar de interesarle al público.

Vendrán entonces otras historias, otras creaciones, otras ideas en busca de esa identificación de la que tanto se nutre la industria de la televisión y por la cual existe. No hay que olvidarse, el espectador es que pide a los personajes y las historias que quiere ver, los autores  son solo intérpretes de sus gustos y exigencias, quienes sí condicionan a los guionistas son ellos y no la realidad.

La ficción en la televisión actual

En La televisión de ficción,  hay cierta preferencia con los modelos y estructuras ya conocidas, por eso funcionan  los esquemas como el de la pobre niña que vino del campo y se termina casando con el patrón de la estancia o las historias de hermanos que se aman y descubren que al final no son hermanos y pueden casarse libremente.

Desde hace un tiempo en adelante, las ficciones de tipo costumbristas ocuparon el espacio dejado por esas viejas telenovelas y lo han hecho muy bien. Desde su aparición, han ido mejorando y puliendo su estilo narrativo  hasta convertirse en una “moda” que como toda moda, en algún momento va a empezar a decaer y  de hecho eso es lo que le está sucediendo en estos momentos, un poco por falta de creatividad y reiteración temática en los libros  y otro poco por cierta saturación mediática.  Si bien la formula es la ideal, personajes creíbles más historias simples,  el público de hoy está cambiando sus gustos por otros que le generen nuevas expectativas.
El costumbrismo como género televisivo marcó un punto de inflexión muy fuerte, el gran desafío de los nuevos autores es encontrar la vuelta de tuerca  para que estas historias dejen de parecerse en cuanto a personajes, situaciones, escenarios y diálogos. Copiar modelos exitosos tiene un fuerte impacto en lo inmediato, pero a la larga, se termina pagando un alto costo  al ser víctima  de una  notable falta de creatividad. Los autores con  mayor capacidad creativa, son los que van a poder idear nuevas historias o formatos e imponerlos mediante su originalidad.

Es importante destacar la veta original que han encontrado la tiras “Resistiré” de Gustavo Belatti y Mario Segade (Telefe 2003) y “Montecristo” de Adriana Lorenzón y Marcelo Nacci (Telefe 2006) ya que ambas novelas supieron apartarse de esa  tendencia a hacer historias de barrio, para adentrase en un terreno, donde la ficción, recobra la simple y vieja idea del entretenimiento puro. A través de situaciones de alto impacto, en donde la acción y el romance fueron los pilares por donde transitó la trama,  los autores supieron escaparle al tedio del costumbrismo para re fundar el género e imprimir una nueva mirada sobre los contenidos de ficción en televisión.

Así “Resistiré”, con una idea muy original, que mezclaba lo policial, con el romance y la ciencia ficción y el tráfico de órganos, logro capturar al público desde el inicio, el cual llegó a momentos de gran fanatismo y con altísimos picos de rating. Por su lado “Montecristo”, tomó como base la novela homónima de Alejandro Dumas, para crear una historia de amor y venganza urbana, en donde  mediante una astuta trama revelaba los oscuros secretos de una familia poderosa. Gracias a una fuerte caracterización  de sus personajes, más la oportuna incorporación de aspectos ligados al pasado reciente de Argentina, hicieron que esta novela se convierta en muy corto tiempo, el éxito de la última temporada televisiva...

Más en el libro Introducción al Guión Cinematográfico y Televisivo. Teoria y Técnica de la Escritura Audiovisual

lunes, 22 de noviembre de 2010

El eco de Yam Laranas

 Horror estilo asiático

"El eco" es una película de terror que se ajusta a los típicos filmes de fantasmas o casas embrujadas  y sin embargo resulta ser mucho más entretenida de lo que uno se imaginaba a priori. La razón  de por que "El eco"  es una película que se puede ver y disfrutar a pleno, se debe en gran parte al ojo de su director Yam Laranas, un realizador Filipino, que en 2004 estreno el filme "Sigaw" que es una primera versión de "El eco". En esta remake, Laranas demuestra ser un director que sabe manejar el suspenso, el horror y los sobresaltos de manera exacta. Con  una correcta utilización de planos, movimientos de cámara, fotografía y  banda sonora, el realizador crea un filme ominoso, subyugante e inquietante.

En el estilo de  los filmes de horror asiático "El eco" recuerda a "Dark water" de Hideo Nakata.  y su trama bastante simple, se ve potenciada gracias a los tenebrosos climas que Yam Laranas va creando a lo largo de todo el filme, mediante la utilización de primeros planos, movimientos de cámara suaves y bien justificados, fueras de  campo y encuadres sugestivos y amenazantes.

Boby Reynols (Jesse Bradford)  es un ex presidiario que acaba de salir en libertad condicional y regresa al departamento de su  madre, quien se ha suicidado  Una vez allí el gigantesco edificio y los habitantes del piso donde vive  se convertirán en un lento descenso a los infiernos y en la revelación de lo que realmente le ocurrió a su madre.

Simple pero efectiva, "El eco" resulta un filme de horror interesante, perfecto  para disfrutar de una buena dosis de horror y suspenso y con el agregado de estar viendo un producto de calidad.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Esta vivo de Josef Rusnak

Una remake deslucida
En 1974 del director Larry Cohen estrenaba el filme "Esta vivo", que aquí en nuestro país se conoció como "El monstruo esta vivo" El filme de bajo presupuesto, sorprendió gratamente por el suspenso y terror que mostraba la película. En esa época se habían estrenado filmes como "El exorcista" (William Friedkin) y "El bebe de Rosmary" (Roman Polansky) por lo que todo lo que tuiviera que ver con algo malvado encarnado en una inocente criatura era muy bienvenido. Si bien el filme no fue un exponente del género de terror no paso desapercibido por las cualidades ya mencionadas. Ahora, a más de de treinta años de su estreno el director Josef Rusnak decidió realizar una "remake" de aquel legendario filme de horror y lo hizo con mucho más presupuesto a disposición que el que pudo tener Larry Cohen en su momento. El resultado no es de lo mejor, porque a pesar de que los tiempos cambian y la tecnología acompaña al lenguaje del cine, el filme de Rusnak resulta una película completamente anodina, carente de suspenso, aburrida e inverosímil. Todo lo bueno que tenia el filme de Cohen quedo relegado a algunas  escenas truculentas en donde abunda la sangre y un par de efectos digitales que no hacen otra cosa que sobrevalorar al filme original.  La cuestión pasa porque, como le sucede a la mayoría de los nuevos realizadores formados en la era de digital, ponen toda su energía en los efectos digitales  y no tanto en el manejo del suspenso, algo elemental en este tipo del películas. Rusnak no es Cohen, a este director le quedan mejor los filmes de acción, lo demostró en "The contractor" mientras que Cohen si sabe como manejar el suspenso y el horror porque lo puso en práctica en varias de sus otras películas.
Afiche original de 1974

Haciendo las inevitables comparaciones debo decir que el filme de Cohen logro perturbarme demasiado, mientras que el que hizo Rusnak no me movió ni un pelo e incluso me aburrió en varios pasajes. No se porque Hollywood se empecina en reciclar viejos filmes que en alguna medida dejaron una marca en la industria,  pues en la mayoría de los casos nunca han superado lo hecho por el original. Esto es algo que deberán reveer los productores y poner más énfasis en promocionar nuevas historias en vez de resucitar viejas ideas por más originales y buenas que hayan sido.

domingo, 3 de octubre de 2010

Stephen King y yo

Me encanta Stephen King, adoro sus historias, su forma de concebir el terror, su visión de un mundo apocalíptico y su capacidad de combinar el horror más visceral con las cosas más naturales y comunes. King es un genio de la narrativa actual, sus novelas y cuentos son verdaderas obras maestras dentro del género y nadie lo puede bajar del podio en el que esta desde hace más de 30 años. 

Mi primer contacto con este gran autor de Maine, Colorado fue cuando empezaba a despertar a la pubertad con apenas 15 o 16 años. Creo que fue "El resplandor" la primera novela que leí. Así fue como comenzó una relación pasional que siguió y sigue en la actualidad. Recuerdo que después de haberla leído algo en mi cambió para siempre. Mi mundo, tal cual como lo concebía, había desaparecido. King me abría las puertas hacia otra realidad posible, hacia otros universos, mágicos, ominosos y sibilantes. ¡Que  miedo que me daba y a la vez que placer sentía!  Mis noches se hicieron interminables y espantosas, criaturas abisales y horribles monstruos atravesaron mi cuerpo e inundaron mi cabeza, consumiéndome noche tras noche. Todo empezó a modificarse a mi alrededor, las cosas que me rodeaban pasaron a ser demonios, amenazas sigilosas en una noche cerrada y tormentosa. Empezaba a sentir que aquella simple lectura que hablaba de un hombre acosado por sus propios  fantasmas me había sacado de mi adolescencia rebelde para adentrarme en la oscuridad más absoluta, en esas extrañas regiones del imaginario a donde solo te puede llevar un genio como King. 
Me di cuenta que estaba inmerso en su mundo, ahora era parte de su psiquis, de su genialidad y también de sus miedos. Stephen  King y yo éramos una sola persona, una  única unidad creativa. Comencé a escribir, quería ser su émulo, su imagen y semejanza. Mis primeros escarceos literarios coqueteaban con su estilo, con sus ideas, con sus monstruos y  con sus abismos insondables. 

Luego vinieron  otras  novelas "Carrie", "Salems Lot",  "La zona muerta", "Cementerio de animales", "La niebla" y los cuentos de "El umbral de la noche". Posteriormente llegaron las  películas, creo que me las vi casi todas, incluso hasta las mas fojas como "Maximun overdrive"(la única que King se animo a dirigir)  o "Graveyard shif" (Ralph S Singleton) o "Needful Things" (Fraser C Heston) Además de estas películas vi "Carrie" (Brian de Palma) "El resplandor" (Stanley Kubrik) "Chistine" (John Carpenter) "Salems Lot" (Tobe Hooper) "Cujo" (Lewis Teague) "Los ojos del gato" (Lewis Teague) "La zona muerta" (David Cronenberg) "Firestarter" (Mark Lester) "Cementerio de animales" (Mary Lambert) "Los niños del maíz" (Fritz Kiersch) "A veces vuelven" (Tom MacLoughlin) "Cuenta conmigo" (Rob Reiner) "Misery" (Rob Reiner) "The lawnmower man" (Brett Leonard)  "La mitad siniestra" (George A Romero) "It" (Tomy Lee Wallace) "Dreamcatcher" (Lawrence Kasdan) "La milla verde" (Frank Darabont) "Dolores Claiborne" (Taylor Hackford) "La niebla" (Frank Darabont)  "Thinner" (Tom Holland) "Apt pupil" (Bryan Singer) "Hearts in Atlantis"(Scott Hicks) "The shawnshank redemption" (Frank Darabont) y alguna otra que se me escapa por ahí.

Stephen King representa para mi todo aquello que esta en el sub consiente humano. El poder  convocante de su manifiesta forma de percibir el horror esta dado a través de lo natural o lo cotidiano. Los objetos cobran forma dentro del mundo de King como seres monstruosos, abominables y malignos. Son la representación de nuestros propios miedos ancestrales, la sublimación de nuestro instinto de supervivencia. Las novelas y las películas están imbuidas de ese aire malicioso y demoníaco que nos perturba aún de grandes y que de niños no nos dejaba dormir. Estoy convencido que Stephen King sigue siendo  un niño miedoso que no duerme por la noches y que no tiene otra alternativa para exorcizar sus propios demonios que escribirlos, retratarlos sobre un papel. Seguramente, la literatura de Stephen King seguirá vigente en la medida en que uno mantenga viva esa visión de pesadilla, ese temor a lo desconocido, esa curiosidad por  el lado oscuro, pero por sobre todas las cosas  mantendrá su  vigencia  mientras uno  no pierda la capacidad de asombro, pues sin ella seria imposible leer autores como él.